22 dic 2017

La importancia de los estudiantes internacionales.

Hace un par de semanas leí un artículo que publicó el diario La nación con dicho título. Este describía desde un punto de vista socio económico la importancia de los estudiantes internacionales en Argentina, abordando desde el enriquecimiento cultural en clases hasta el impacto en la economía del país.

"No existe una política de diplomacia pública más efectiva que la de tener portavoces que hayan vivido en carne propia nuestra cultura para promoverla globalmente". Cuando leí esta frase meditaba en la importancia que debe tener para nosotros el saber recibir y acompañar a los estudiantes internacionales, porque quizá los gobiernos puedan buscar estrategias para atraer a estudiantes extranjeros, sin embargo, no se preocuparán por ellos más allá de los intereses políticos y económicos.

En un día del picnic con los estudiantes de ABUA, mientras caminábamos por la reserva ecológica, una chica me contó el caso de un estudiante mexicano al que encontraron ahorcado en la reserva ecológica un año atrás. La noticia me estremeció, quizá por el hecho de que era mexicano, pero también por ser un estudiante de intercambio.

Durante mi estancia en Argentina, Dios ha puesto en mí, mayor sensibilidad hacia los estudiantes extranjeros. He sentido empatía al ser extranjera pero también he podido ver el desafío que representan los estudiantes internacionales, tanto para la Iglesia en general como para el ministerio estudiantil local. La razón puede ser muy obvia, nadie puede comprender mejor a un estudiante, que otro estudiante o alguien que lo fue. Y lo mismo pasa con los extranjeros, nadie podría comprender mejor un estudiante internacional que otro internacional o alguien que ha tenido que vivir en una cultura diferente a la suya.
Los argentinos (al menos en Capital Federal) no son ‘los mejores amigos de los extranjeros’, ya que es una cultura donde las amistades se forman en nivel secundario, al llegar a la universidad no hacen otros vínculos de amistad, incluso aunque se trate de otros argentinos. Y cómo me dijo ‘un amigo’ argentino (refiriéndose a los extranjeros) "¿Para qué hacernos amigos si están por corto tiempo y luego se van?"

Durante este mes que he estudiado la carta de Santiago, he reflexionado mucho en la distinción que hacemos con nuestros propios hermanos en Cristo, antes quizá era más destacada la distinción hacia los pobres, pero en la actualidad los pobres ocupan un mejor lugar que los extranjeros o migrantes. Es más fácil apoyar a alguien cuya necesidad es ‘visible’ ante nosotros, que ayudar a alguien cuyas necesidades no entendemos o no logramos ver.

Los estudiantes internacionales son importantes, no tanto porque nos enriquezcan con su cultura o tengan un impacto en la economía de nuestro país (cualquiera que sea). Son importantes como estudiantes que también necesitan escuchar el evangelio y ser recibidos en una comunidad que les muestre el amor y la compasión de Cristo. Además no hay "estrategia más efectiva que la de tener portavoces (del reino) que hayan vivido en carne propia nuestra cultura (donde no hay acepción de personas, ni barreras culturales) para promoverla globalmente".